La historia de Chiru.

La Arq. "Chiru" es de esas mujeres que me hubiese gustado tener de amiga hace muchos años. Sobre todo para darle el consejo que, al dia de hoy, es para mi uno de los más importantes: "aunque no tengas ganas de ser mamá ahora: criopreservá, averiguá, investigá del tema". Porque a veces las ganas de ser mamá no llegan en un buen momento de la biología (o no al menos en el mejor momento). Esto lo veo seguido, sobre todo en las mujeres profesionales que tienen una carrera y por cuestiones obvias se termina posponiendo este proyecto de familia. Sin embargo tenemos a la ciencia a nuestro favor, desde apoyos hormonales hasta técnicas de fecundación que hace 30 años eran impensadas. Por eso Chiru va a seguir buscando a su cachorro, porque aprendió muchas cosas en este camino. Ella lo cuenta de esta manera. Y a vos Chiru te digo: todavía respecto a esto nada está "finito". ¡Fuerza leona y gracias por compartir tu historia!.


Nombre: Chiru (todavía no salí del closet de la esterilidad)

A que me dedico: Arquitecta, trabajo en obras, entre el polvo, la tierra y los obreros.

Lo que más me gusta hacer: Variar las actividades, aprender cosas nuevas, de todo tipo.

Lo que menos me gusta hacer: Cosas rutinarias, trabajar con gente mediocre. Me aburro con facilidad.

Anécdota más graciosa que me haya pasado:

Una vez estaba en Venecia, Italia, y le quería comprar un reloj swatch que era finitito tipo moneda a mi marido que no estaba viajando conmigo. Voy con un amigo a una tienda de Swatch y le digo a la mina: “io quiero un orologio finito color azulle”, señalando uno de otro color. La mina me dice “e finito”, y yo la miro y le digo “siiii, ya se que e finito pero quiero de otro color”, la mina insiste “eeeee fiiiinnnniiiittttooo”, me doy vuelta miro a mi amigo que ya estaba muerto de risa y le digo “de que mierda te reís pelotudo? Le digo a esta tipa que quiero un reloj y me dice que es finito y OBVIOOOOO QUE ES FINITO!!! POR ESO QUIERO EL PUTO RELOJ!!!!”. Mi amigo se descostillaba de la risa y yo meta pelear con la vendedora con “e finito” , ya se que “e finito tana pelotuda!!!”. En eso me doy cuenta que la vendedora lo que me decía era que se había acabado (e finito en italiano) y yo meta cagarla a pedos y ella meta cagarme a pedos a mi y mi amigo casi se desmaya de la risa. Nos fuimos muertos de risa. La tana no entendió nada. No compre el reloj, porque obviamente “era finito”.

Respecto a fertilidad:

No soy muy buena para escribir pero haré el intento. Mi historia no es igual a las que he leído por acá y por allá.

Sinceramente nunca tuve el instinto ni la necesidad concreta y espeluznante de ser madre. Tuve la suerte que mis amigas, hermana, etc, tuvieron hijos cuando yo ni se me pasaba por la cabeza. Si bien siempre tuve la certeza que iba a tener hijos, siempre tenía la duda si era por algo “impuesto socialmente” o por una necesidad interior. Cada vez que veía una amiga embarazaba suspiraba aliviada que yo no estuviera en lo mismo. Estaba tan segura que cuando quisiera, los hijos vendrían como un tropel al poco tiempo. Tengo 39 años hoy. En Abril de 2011 tomé la decisión de que “ya es hora”, pero más que una necesidad de instinto maternal era una toma de conciencia que se me iba la vida. Tenía 37 años y me asustaba pensar que algún día me arrepentiría de no haber tenido hijos. Hace hoy 16 años que estoy en pareja y mi marido nunca planteó necesidad de tener hijos. Nos llevamos muy bien, hemos pasado mucho juntos, somos almas gemelas, es el amor de mi vida. Siempre tuve la idea que a mi marido no le picaba el bichito de los bebes porque no tiene demasiados buenos recuerdos de su propia infancia y niñez. Pero lo veía con niños ajenos y daba placer. Me hacía cuestionar a mí misma si algún día sería yo una buena madre. Creo que en el fondo tenía miedo, miedo a tomar una decisión que después no pudiera volver atrás, que era PARA SIEMPRE!!. Me agobiaba la idea de una decisión tan importante.
Hasta los 36 años hice todo lo que quise, me recibí, ejercí mi profesión, viajé por el mundo, sola, con mochila, acompañada, a dedo, por todos lados, durmiendo por todos lados, haciendo todo lo que me proponía y me daba alegría poder hacer de todo sin preocuparme por nada más que yo.

Por eso cuando llegó el momento de darme cuenta que "se me van los años, arranquemos que el tiempo pasa"…. encontrarme con dificultades, Fue un baldazo de agua fría!!! Nunca pensé que tendría alguna dificultad para tener hijos. Siempre imaginé, ingenua de mi, que en pocos meses vendrían 1 – 2 y hasta 3 hermosos y gorditos bebes (todos varones). No se por qué siempre me imaginé que tendría 3 varones…

Empezamos a buscar y estuvimos un año. Antes del año me empecé a dar cuenta que había algo que no andaba bien… Me hice distintos exámenes, seguimientos foliculares, hormonas, histerosalpingografía, hormona antimulleriana, incluyendo laparoscopia y…
Diagnóstico: trompa derecha obstruída (algo de toda la vida aparentemente porque la trompa si bien no anda, no tiene nada malo, solo no permite pasaje, por eso no me la sacaron en la laparo), Mioma intramural en el fondo del útero de 4cm de diámetro ubicado entre las dos trompas. Baja reserva ovárica. Mi marido muy bien.

Me costó mucho aceptar esta realidad, mucha vergüenza, mucha impotencia, la sensación permanente de sentirme “menos mujer”. Lo que rescato como algo valioso de toda esta aventura que nos tocó vivir es que lentamente y sin pensarlo, se me fue dando el instinto maternal. Digamos que NOS fue dando el instinto y las ganas de ser padres. El primer año lo sentíamos como un “deber”, después, al comenzar los exámenes, empezamos a unirnos mucho en esta lucha. A mi marido le llevó más tiempo entender mi angustia y soledad frente a cada negativo, cada tratamiento y cada examen nuevo que surgía. Cada vez que me venía la “Tia colorada”, bajón total!!!! No se bien cuándo fue pero alrededor del 2012 nos re encontramos en esta búsqueda, nos unimos, comenzamos a vibrar juntos y nos vinieron muchas muchas ganas de tener uno o varios milagritos entre nosotros. Fue como algo que iba creciendo muy de adentro y muy gradualmente. Dentro de lo negativo de todo lo que nos toca vivir respecto a la esterilidad, estoy convencida que el tiempo que nos ha llevado es “por algo”, que hemos afianzado nuestro deseo de ser padres, nuestro amor, y hemos valorizado el esfuerzo que esto lleva. Por mi parte, reconozco un crecimiento personal muy importante, ya que estoy segura que siendo como soy, nunca entendería esta situación si no la estuviera viviendo. Miro con otros ojos las embarazadas, los niños, los bebes, y nuestra comunidad estéril-infértil. No puedo dejar de sentirme afortunada de haber podido vivir todo lo que estoy viviendo aunque estoy deseando que esto tenga un pronto final feliz!! Estoy convencida totalmente que hoy soy mejor persona de lo que era hace 3 años cuando comencé. Y esto no tiene precio.

Ya pasé por 5 tratamientos para IA, en los cuales por distintas razones solo llegué a hacerme 3 inseminaciones y las otras dos intentamos naturalmente. Al día de hoy estoy ilusionada betaesperando el milagro y a fin de mes veré qué haremos. El médico ya me dijo que la prox debería ser FIV porque a mis 39 años ya no da para perder más tiempo. No quiero pensar todavía en nada futuro hasta no saber qué pasará en las prox semanas. Ojalá nos parta un milagro!!!!

Como conocí el blog? No me acuerdo mucho pero fue recorriendo la web, mirando paginas de nuestra comunidad infértil o algo así… no se.

Lo que más me gusta: que me muero de risa!!! Estaba un poco harta del bajón típico de la angustia desgarradora y esta página es como una ducha de agua fresca en verano. Ojalá pudiera vencer mis propias limitaciones y salir del closet estéril como para reirme abiertamente de todo esto que nos está pasando. Está muy bueno lo que escribís acá y ayuda mucho la buena onda.

Me encantaron todos los blogs que has escrito y ojalá escribieras más a menudo porque desde el 17 de octubre que no vi más nada… Te deseo, nos deseo, deseo a todas las que andan por ahí uno o varios milagros, de todo corazón!!!

Y no se olviden, ESTO NOS HACE MEJOR PERSONAS!!!


12 de Marzo de 2014, recibí un mail de Chiru, donde me adjunta un texto que escribió su marido. No decía nada más que se había realizado una FIV en Buenos Aires. Tuve que leer todo para enterarme lo que había pasado, así que sin más vueltas: acá esta la otra parte de la historia!


El camino a la eternidad Un día cualquiera notás que perdiste la cuenta de los análisis de sangre, de orina, de los pinchazos, de esa cara complacientes que te mira diciendo “ya te va a llegar, tené paciencia”. ¿Ya me va a llegar? ¿Ya puedo patearte esa carita inexpresiva que no entiende que no quiero tu lástima? Y ahí estás vos, enfrentado al dilema de “ser menos mujer o más mujer”; he aquí la pregunta, dijera Shakespeare. Pero para mí, que soy el hombre en este jueguito de saca tuercas y pone tornillos, no me toca decidir qué es ser más o menos mujer. Sólo puedo escucharla en silencio, pensando que Shakespeare me abandonó y me dejó la pregunta sin resolver. Pedazo de afeminado anglosajón, ¿por qué no venís vos a contestar la pregunta? Y es que para mí no es ni más ni menos mujer. No importa donde esté el problema, somos dos y así es como lo vamos a enfrentar. Mi mujer es la misma de ayer, nada cambió, es la misma de antes de empezar con esta calesita de la progesterona y sus parientes, la progesta-algo y la progesta-otro. El mundo ginecológico siempre empieza con progesta-cosas. La verdad es hiriente, insultante: no podés hacer esto por la vía natural, por la vía del placer no vas a llegar a ningún lado. Dejá que sean otros los que se echen el polvo y disfruten del orgasmo, a vos y a tu mujer les toca el camino del vidrio, del semen que sorpresivamente salta al vacío y aterriza en un vaso, después de que estuviste horas tratando de conseguir una erección en las condiciones más absurdas que nunca habías imaginado. Pero antes de llegar al vidrio pasamos un par de años saltando como conejos, influenciados por esas frases de “pero si la nena estuvo apenas dos veces con el novio y quedó embarazada enseguida”. No vieja, lo que pasa es que la nena te cagó a mentiras, se debe haber cogido al novio hasta arriba de la licuadora y vos no te enteraste; no es tan sencillo quedar embarazada, y esto lo vas aprendiendo a golpes, por aquello de que la letra con sangre entra. Hay quienes se echan un polvo y se embarazan hasta las langostas. Benditas sean las langostas. El tiempo empieza a pasar y se va llevando tu sexualidad. Tu intimidad se transforma en la jaula de las locas cuando te señalan con el dedo y te dicen: vaya a tener relaciones sexuales ya mismo, no demore. Y ahí estás vos, con cuatro o cinco días de abstinencia, intentando no pensar más que en eyacular ahora mismo. Lo cual con suerte lograrás una vez de cada cuatro o cinco veces, porque el subconsciente hace lo que quiere y si vos creías que podías eyacular a voluntad, te vas desayunando de que vos no sos vos, de que tu pene no es tu pene y que ni siquiera tu semen hace lo que vos querés. Acá terminan las pocas reglas que vos creías que existían, acá es el interregno, acá vas camino a Mordor con tu anillo al cuello, que a cada paso se vuelve más pesado. Así te pasás un tiempo, bajo el críptico rotulo de RP o RS, relaciones programadas o sexuales, aunque más programadas que sexuales, porque lo sexual empieza a ser un recuerdo. Y un día hay un cambio de reglas y el ginecólogo que oficia de maestro de ceremonias en esta fiesta de irregularidades, anuncia con carita de conductor de ferrocarril: “inseminación”. Y te lo quedás mirando, como si hubiera dicho los tres últimos dígitos de la lotería de fin de año. En mi rol de proveedor de la “semillita que papá le regaló a mamá”, evité el exceso de información en todo este proceso para no obsesionarme con lo que podía salir mal. A lo largo de mi vida aprendí que el exceso de información es tan nocivo como la ausencia de información, así que decidí permanecer neutral en este camino a la eternidad. No así mi mujer, que podía recitar de memoria y de atrás hacia adelante los rangos de referencia del estradiol y sus primos cercanos. Una vaga idea acerca de la inseminación me vino a la memoria, una cánula con el esperma adentro, apuntada a la trompa correcta, ya que en nuestro caso sólo tenemos una única trompa funcional. A mí no me toca llevar la peor parte en esta epopeya del encuentro celular, pero mis células no son sencillas de obtener cuando las condiciones son tan adversas. Muchas veces pensé que ojalá tuviera otra vez 20 años, porque a esa edad tenía erecciones con sólo mirar un árbol. La inseminación te pone una ventana de tiempo para la erección y lo que viene después. Si no lográs el objetivo, vas a retrasar todo un mes entero y tu mujer te va a mirar con cara de “está bien, hiciste lo que pudiste, ¡pero la recontra puta madre que te parió! ¿No podías lograr el objetivo?” Y no puedo culparla, pero cuando estás en tu silencio, tratando de obtener “la muestra” para hacer el Swim-up y tu inconsciente se adueña de todo y decide que hoy no vas a poder y que perdiste la batalla por más que la sacudas como si fuera una lata de pintura, comprendés que otra vez no vas a pasar por esto y decidís congelar muestras para la próxima vez. Pero nada es tan hermoso como lo cuentan. Las contradicciones son totales y absolutas. Un día te dicen que no hay problema en usar la muestra congelada porque el semen no sufre, y un mes más tarde resulta que es mejor usar una muestra fresca. Y cuando llega el momento de inseminar quieren la fresca, pero igual utilizan la congelada. Un mes más tarde te dicen a quemarropa que la inseminación anterior no fue tan buena porque usaron la congelada, pero que ahora va salir mejor porque tenemos la fresca. Y pasan los meses y las cánulas, con mis hijos tiritando de frío o nadando desesperadamente hacia arriba en la fiesta del Swim-up. Esa es la parte fácil, porque la difícil está del otro lado, con la bomba de hormonas que le dan a mi mujer, transformándola en un ser hipersensible con complejo de inferioridad por no lograr el objetivo que ya se está postergando casi dos años. En la Edad Media las mujeres eran culpables de todo; de no tener hijos si era el caso, o de tener hijas mujeres cuando el rey quería un hombre. En lo formal ya no es así, pero en la práctica parecería ser que la ciencia descarga toda su ira en el cuerpo femenino, como lo podría haber hecho la Santa Inquisición durante el oscurantismo. Y es que quedan en un estado inusable, yo no sé qué piensan realmente los ginecólogos y científicos, pero yo llevo “una” mujer y me devuelven una masa hormonal que llora y patalea hasta porque la lechuga de la ensalada hoy está menos verde que ayer. Y en ese mismo contexto me toca obtener muestras de semen una vez por mes. Si esto no es surrealismo, entonces hay que redefinir el concepto. Tenemos que asumir que estamos en la versión de Hijo-2.0, ya que Hijo-1.0 por la vía tradicional no nos dio resultado (el programa se colgó y los datos se perdieron). Esta versión de Hijo-2.0 tiene cinco opciones de menú: estimulación hormonal, seguimiento folicular, masturbación, Swim-up, inseminación. Si se siguen los pasos en el “orden correcto”, el éxito no está garantizado, pero si se siguen los pasos en el “orden incorrecto”, el éxito no está garantizado. Importante: si no se siguen los pasos, el éxito no está garantizado. La ciencia tiene sus limitaciones, efectivamente. Este es un camino que te enseña que en realidad la ciencia sabe muy poco acerca de cómo funciona la reproducción. Sólo se sabe que con algunos ajustes aquí o allá, se producen determinados cambios que alinean los astros a nuestro favor, pero ¿por qué realmente ocurre? No se sabe. Es interesante chapotear en las arenas movedizas del conocimiento humano, me hace pensar en un relojero que apenas si sabe que moviendo el péndulo el reloj marca la hora, pero no tiene ni idea de qué engranajes se están moviendo, ni hacia qué lado giran. Y ahí estás vos, mirando la hora, preguntándote si al fin te llega el momento, si alguien será capaz de mover el péndulo a tu favor. Las inseminaciones no son precisamente entretenidas, aunque las hayamos mejorado poniendo música de Grieg para suavizar tanta artificialidad. Tuvimos pensamientos positivos, buena onda y toda la superchería gelatinosa que nos hace creer que tenemos control sobre el cuerpo. Imaginamos chupetes de colores, ropita en miniatura, las caras de las abuelas. Y la danza de chupetes color rosado y celeste, que bailaban sobre tu cabeza mientras pensabas nombres para tus hijos se interrumpe abruptamente. Caen al suelo y en su lugar aparece un muro de ladrillos, y te llega el canto de Pink Floyd desde el otro lado, “is there anybody out there?” Toca intentar una vez más, porque aquí estamos, esperándote. Señalándote el camino para que llegues hasta nosotros… “open your heart, I’m comming home”. Cuando llevás el auto al mecánico para hacer el service, siempre esperás que te llamen para anunciarte que una pieza está rota, que una junta se quemó, o que el espirocuete se desinfló o la rapiflauta se salió de lugar. Todo eso sucede aunque tu auto funcione a vapor o sea ruso. No importa. Acá lo que importa es cambiar algo, hacerle creer al cliente que su auto va a salir mejor de lo que entró. Solo que esta vez, el service señaló con su dedo el vidrio de la ventana y dijo sin decirlo: FIV. No hay dudas de que la medicina adora el lenguaje críptico. IBM y FIV deben ser las tres letritas más caras del mundo, y ninguna de las dos ofrece suficiente garantía de resultado positivo. Acá comienza el camino de Hijo-3.0, que en su menú de opciones al menos incluye algunas variantes provechosas: ¿hay óvulos? ¿Se pueden fecundar? Yo creía haber tenido experiencias surrealistas en esto de “obtener la muestra”, pero con Hijo-3.0 hice un post-grado en surrealismo… De camino a la FIV, tu mujer va quedando fuera de combate. Se convierte en una adicta a la inyección y su barriga es un colador por donde entran las hormonas cabalgando sobre jeringas de distintos tamaños y colores. El día de la punción, el que oficia de Dios se lleva a tu mujer y te señala con el dedo: quiero una muestra fresca de semen, y la quiero en las próximas dos horas. El post-grado de surrealismo acaba de comenzar. Ahí estás vos, en el medio de la nada, porque hasta hace un rato estabas en una habitación de hospital compartiendo el tiempo con tu mujer. Pero ahora estás en una sala de espera comunal. Hay gente por todos lados, ruidos, sillones, ascensores. Y vos tenés la obligación de “obtener la muestra”, porque a tu mujer le están puncionando los folículos y sentís la urgencia, la presión, la descarga neurótica de tu inconsciente que se ríe de vos y de toda la situación. Tenés una muestra congelada, porque aprendiste la lección, pero Dios quiere una fresca, porque es mejor, y ya te dijo que no te preocupes, porque si es necesario utilizarán la muestra congelada, pero él quiere la fresca. Es un discurso esquizofrénico y contradictorio, propio de una deidad, pero a vos te toca la parte de no cuestionar y hacer lo que te dicen. Buscás un baño y al menos intentás hacer algo. Ahí estás, encerrado en un habitáculo de 1 metro cuadrado, pensando en aquél culo que viste corriendo en la playa que te hizo babearte hasta el ombligo, o pensando en el par de tetas de 20 años que se te pusieron adelante cuando ibas a comprar manzanas, o en la prima de fulano que está para partirla al medio con sacacorchos. Nada funciona, hay mucho ruido ambiental, gente que va y viene, alguien que golpea la puerta y pregunta si está ocupado, mientras imaginabas ese mismo habitáculo compartido con Monica Belucci o Scarlet Johansen. Pasa el tiempo y pasa la hora de tregua. Salís humillado, con la cabeza gacha, con miedo de enfrentar a Dios. Pero Dios es complaciente. Te da la buena nueva de que los óvulos están ahí, que están prontos, que son perfectos y que los tiene preparados, ¿ya tiene la muestra? Te da otra hora de plazo, te insiste en que no te preocupes, que usarán la muestra congelada, y sin decirlo te está diciendo: hacé tu trabajo pedazo de bruto, ¿no ves que tu mujer ya hizo su parte? Sos Adán a punto de ser descuartizado por un Dios implacable que quiere arrancarte no una, sino todas las costillas para su propio afán de ser adorado. Y dejo de mirar todo desde arriba como en un sueño y me transformo en yo mismo. La película ya empezó y soy el protagonista. Vuelvo a la rutina de hacerme amigo de mi pene. Ahora tengo otro baño, el de la habitación adonde descansa mi mujer después de la punción. Este es un baño más íntimo, sin ruido, sin gente que venga a golpear la puerta. Me hago amigo, pasan los minutos y lentamente logro la concentración para no concentrarme, estoy cerca de mi objetivo. En ese momento entra Dios a la habitación, para preguntarle a mi mujer si ya está pronta la muestra fresca o si usarán la congelada. Mi amigo y yo quedamos temblando, mirándonos el uno al otro. Calculo mentalmente que todavía tengo media hora por delante y vuelvo a empezar. Estoy casi a punto en el medio de una danza infame de culos y tetas. Mi amigo está respondiendo maravillosamente bien y en el instante previo a la gloria, entra la enfermera a la habitación para preguntar si ya tenemos la muestra fresca o si usarán la congelada. En algún momento, al borde de mis fuerzas y a punto de despellejar a mi amigo, logré complacer a Dios y todo quedó en manos de los arcángeles que se encargaron a partir de ese momento. Desde el día de la transferencia los días pasaron muy lentos, beta-lunes, beta-martes, beta-semana, beta…beta. Finalmente, el camino a la eternidad empezó ayer, cuando obtuvimos un positivo en el análisis de sangre. Nada está asegurado, es apenas el comienzo de algo que iniciamos hace varios años. Algo mío y personal debo haber impreso en los genes que estoy enviado a la eternidad, los mismos genes que recibí hace muchos años, cuando a mí también me tocó ser concebido, sin tener noción del milagro impresionante que representa. Sin tener noción de que por cada camino acertado, la eternidad tiene infinitos caminos erróneos para enseñarnos a valorar el futuro.
Maru - Que me Parta un Milagro
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3 comentarios:

  1. Buenisimo! Primero que todo felicitaciones a ambos por ese bebe que viene en camino, que alegria! Y segundo, me encanto leer la version masculina. Sabemos que ellos sufren a la par nuestra pero por ahi por contenernos no tienen tanto espacio para expresar lo que sienten, me encanto leerlos!

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  2. Gracias Valeria!!! Me conmueve que dejaras comentario. Y gracias Maru por darnos este espacio. Un abrazo!!

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  3. Estoy llorando, es como leer a mi marido...Felicitaciones miles!!!!
    Nosotros vamos a FIV el próximo mes y yo tb ando en los 39, eres mi esperanza.
    Un abrazo para ti y la Maru!!

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